martes, 24 de mayo de 2011

Si no te importa, no lo leas

Hay tantas cosas que quisiera compartir con ustedes que tardaría meses escribiendo, y al final sería tan largo, que seguro muchos no llegan al final de este nuevo capítulo de “por allí nos vemos…”.

Me voy a concentrar en un tema que seguro como no tiene nada que ver la Mesa de la Supuesta Unidad Democrática, ni con el PSUV y su recolección de recursos para garantizar la victoria en la batalla electoral, el que ahora muchos no somos negros, sino Afrodescendientes, simplemente a muy pocos les importará y zas dejarán de leer.

No importa si al llegar aquí ya te aburriste y dejas de leer, de verdad esta vez no me importa, pero quiero hablar de La Guajira, quiero hablar de mis hermanos wayùu. Quiero hablar de la pobreza, si de la pobreza, ese tema que todos conocen, que muchos hablan pero que muy pocos bajan del Olimpo y se llenan de barro para verla de frente.

Estoy en plena frontera con la hermana República de Colombia por los lados del estado Zulia o mejor dicho, por los lados de la República Independiente del Zulia, para más señas entre Colombia y Venezuela, pues. Uno de los puntos donde se unen las tres naciones, perdón ambas naciones y que tiene una particularidad bien interesante, a mi parecer, como es que aquí habitan grupos indígenas cuya frontera no tiene frontera y que desde épocas milenarias han tenido que luchar con los “alijunas” que poco a poco les han quitado terreno.

Aquí conviven varios grupos, pero gracias a Patricia Velásquez, sí  la misma de la Momia 1 y 2, los wayùu, son los más mentados. Mucho se habla de los guajiros, que si son esto, que si son aquello, pero lo cierto que al hablar de ellos, muchos evitan decir que están en el municipio más pobre de América Latina, muchos hablan del contrabando que pasa por las trochas evitando los medio controles que se implementan, pero nadie habla de las distintas formas de esclavitud que en pleno siglo XXI sufren pobladores de este zona, es más, hasta ellos mismo evitan hablar de eso, pero hay que estar aquí para verlo.

En la guajira venezolana, imagínense ustedes, los cinco que me leen, hay niños que no conocen el Lago de Maracaibo, es más, ni Maracaibo y eso que apenas está a dos horas y media. Hay niñas y niños con edades entre 0 y 6 años que hacen una sola comida al día, si los llevan a lo que en el papel se llaman Centros Bolivarianos de Educación Inicial, en el pasado simplemente el Kinder, pues. Cuando no los llevan, lo más seguro es que pasen el día pegados a una teta o simplemente acompañados por perros y moscas, balanceándose en un chinchorro sin nada más en el estómago que lo que comieron el día anterior.

He visto niños de cuatro, cinco y hasta seis años, cuidado si no más, que parecen recién nacidos y todo por qué, pues por no tener una alimentación balanceada como Dios manda.

En el poco tiempo que por voluntad tengo en la Guajira -no me vine castigado, ni cometí ningún delito para que me castigaran- he visto la pobreza y también la falta de voluntad muy de cerca.  La falta de voluntad pues en pleno inicio de la fiesta electoral, nadie ha pasado por estos lados luego de las inundaciones del año pasado y aún sigue lloviendo que es lo peor.

Eso sí, he visto una vallas muy bonitas ellas, que dicen que tal obra es obra de fulano de tal con los recursos que tal ordenó. Pues bien, esa valla ha generado en mi, más rechazo hacia algunas herramientas tecnológicas como el photoshop (foto shoo o foto show), pues la carretera sólo está en la valla…sí, no está hecha como dice la valla y de acuerdo a esa fulana valla, tenemos, no digo una carretera, tenemos una autopista…ve que molleja como dicen en Maracaibo.

Pero no me quiero salir de la carretera donde estaba, les hablaba de los niños y niñas de la Patria, si esas niñas y niñas wayùu que son tan venezolanos como los míos, los suyos, los tuyos, los vuestros. Ver sus miradas inocentes y ávidos de una mano amiga, me ha hecho reflexionar mucho, hasta hoy sólo para mis adentros, y me ha puesto a pensar qué hacer por ellos, cómo hacer algo por ellos.

Eureka, voy a escribir a ver si alguien le importa y me escribe y me dice, que cuando esté por Venezuela, perdón por Caracas, aunque sea una barbie (no importa que no sea nueva, pero que esté en buen estado) me regala para traerla a la frontera. Yo mismo la traigo y junto al Sargento Bracho (sólo lo conocerán así) a la Sargento Quintero, a la Sargento Castro, al Sargento Hernández, al Pavito, a Joel y otros tanto héroes anónimos liderados por “El Coronel”, caminaremos las trochas, con el barro hasta la cintura (no exagero), para dar un poquito de lo que nos sobra (aunque no sobre nada) para estos hermanos de quienes solo se acuerdan cuando vienen las elecciones, momentos que coinciden hasta los que en el terreno político tienen diferencias y no se pueden ni ver.

Con todo esto que les cuento, no pretendo restar importancia a lo que están viviendo otros hermanos venezolanos en otras regiones de Venezuela, pero es que aquí, amigos, amigas, es siempre así, con lluvia o sin lluvia y por eso lo quise compartir con ustedes a ver si a alguien le importa y nos ayuda a hacer algo…por allí nos vemos.

domingo, 1 de mayo de 2011

Mi pana Karol

Les confieso que comienzo a escribir estas líneas y tengo un nudo en la garganta pues me atrevo a escribirle a un amigo que a pesar de haberlo visto dos veces en mi vida y no le di las gracias; sí, lo vi dos veces y grande fueron esos momentos,  más bien le pedí que me bendijera y que hiciera lo propio con mi primera hija cuando ella apenas tenía tres años y sobre mis hombros, ella recibió esa señal santa.
Lo he dicho muchas veces, no soy ni pretendo ser un santo ni nada por el estilo y por eso decidí hace tiempo pedirle perdón a Dios todos los días por los pecados cometidos, no importa el tamaño de esos errores. Viví experiencias que me llevaron a ver de frente al tipo que no pienso nombrar, y gracias a la mano de Dios salí de donde estaba, y hoy decidí, a mi manera, darle gracias y pedirle perdón.
Pero estas líneas de hoy no son sobre mí, las quiero dedicar a mi amigo Karol; sí, Karol con K, ese que en su segunda visita pasó en su papamóvil a 15 kilómetros por hora y gracias a la ubicación que tenía, un sábado de guardia en el desaparecido diario de circulación nacional El Globo, lo pude ver a sólo unos pasos de distancia y con mi primera hija en los hombros. Dios quiso que en ese preciso momento volteará donde estábamos y nos bendijo con la señal de la cruz, lo pudimos ver a los ojos, pudimos ver su rostro rosado y su cuerpo que ya para ese momento estaba rodeado de un halo luz, que hoy en día confirmamos que era una luz divina.
Creerán que exagero, que me estoy plegando a que mi amigo Karol este primero de mayo de 2011, Día de Jesús de la Misericordia, fue convertido en beato aunque para muchos en este pequeño planeta que se llama tierra, desde hace rato, es Santo. Pues no mis amigos, créanlo, yo lo vi, nos bendijo a mi hija a mí, bueno y a otras personas que estaban allí, mi ventaja fue el sitio que Dios me consiguió para que Alejandra, en mis hombros repito, y este pecador recibiéramos esa señal santa. Si había unos diez pasos era mucho, así que pude ver en detalle todo lo que les estoy contando.
Pero y ¿por qué entonces si no quiero decir lo que todos han dicho sobre el hecho más importante de este siglo, quiero seguir escribiendo sobre mi amigo Karol? Pues tengo que decirlo, siempre he sido un observador de la Iglesia Católica como institución, ojo incluso desde cuarto grado de primaria en mi querido colegio La Salle de Tienda Honda.  Tan es así que en sexto grado tuve las ganas de irme al seminario para tratar de ser Hermano de La Salle. Sí en serio, siempre estaba con los hermanos del colegio, hacia retiros, leía la biblia, prefería estar en la capilla del colegio que ir a jugar baloncesto, a pues, en serio.
Al pasar los años me alejé de la Iglesia, nunca de Dios, eso jamás. Pero para no hacer el cuento largo, gracias a mi amigo Karol, regresé, vi como ÉL viajó por el mundo sin importarle si eran rojos, azules, verdes, anaranjados, lo que sea con tal de llevar su discurso de paz y reconciliación a todos los rincones del mundo. ÉL le dio la vuelta al mundo y llegó incluso a países donde el cristianismo, ni nada, es libre, y además es reprimido como en los tiempos del César romano. Habló, besó suelos, hasta cuando pudo, llamó a los jóvenes a incorporarse en la lucha por la paz, a tomar decisiones, a asumir posiciones para que el mundo entero supiera que los jóvenes existen y no son sólo rumba, licor y sexo.
Mi amigo Karol fue un Papa cercano con todo y la distancia que su posición de representante de Dios en la tierra le obligaba, pues no se veía incomodo cuando estaba cerca del pueblo, tanto así que hasta un tiro le dieron y perdono al que lo hizo. Karol, lo voy a tutear pues es mi amigo (me niego a decir era), y un amigo que gracias a Dios hoy puedo hablarle directamente y sin ningún tipo de protocolo de Estado como ÉL se merecía y bueno, lo obligaban a tener.
Mi amigo Karol, que asumió como nombre de brega Juan Pablo II, hoy de nuevo hace que tenga sentimientos encontrados, no de cuestionar a la Iglesia como institución, sino de alegría y nostalgia que se podría malinterpretar como tristeza pues unas lágrimas han logrado en este su día, aguarapar los ojos. No es tristeza, pues ÉL está con nosotros siempre y no nos podemos dar el lujo de aguar su fiesta con ese sentimiento que es la tristeza.
Quise dedicar estas líneas al Papa Bueno, al Santo Padre, a Juan Pablo II, a mi amigo Karol, pues me disfruté su beatificación viviendo en carne propia lo que es la Fe. Miles de creyentes celebraban la Misericordia de Jesús, con cantos, rezos, peticiones y hasta desmayos (con todo y que el calor marabino fue benevolente y “apenas estaba en 31 grados” a la sombra y las nubes cargadas nunca llegaron a llorar) en la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Maracaibo, donde más de 400 personas desfilaron por donde hasta 15 sacerdotes al mismo tiempo escuchaban sus confesiones, para que al final más de 10 mil personas, caminaran y llegaran a la Basílica de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, conocido con mucho cariño y respeto como La Chinita, a celebrar la eucaristía por tan noble fecha.
Ya el camino está abonado y ya por allí dicen que está listo el lugar que Dios dispuso para ÉL como nuevo Santo, aunque ya para muchos en todo el mundo mi amigo Karol hace rato que lo es …por allí nos vemos.

sábado, 16 de abril de 2011

¿Semana qué?

Desde que arranca el año, la mayoría de los venezolanos anda tras los puentes, como decimos en el país a los días feriados, cuando caen viernes o lunes y hasta miércoles o cuando sea, cualquier fecha, no importa la que sea, es buena excusa u opción para viajar a la playa, el campo o la montaña (esto me sonó a cuña de radio).
Hasta aquí todo va muy bien, viajar, viajar, viajar y viajar, así somos los venezolanos. Respeto a todos los que lo hacen y los felicito por su gusto al turismo, pero tengo algunas reflexiones que compartir con ustedes y que me gustaría que el quiera, me contestara.
Muchos viven todo el año, cuando no están esperando “el puente”, en una quejadera, que si el que te conté esto, que si el que te conté aquello, que si la MUD no sirve para nada, que “hasta cuando esos señores de la cuarta, aduladores del Imperio, van a seguir”, que “hasta cuando los comunistas esos van a seguir robando” que si esto, que si aquello y apenas cae una fecha patria y lo que sea que sirva de excusa…zas y arrancan algunos pa Maiquetía, otros, tengan o no 4x4, a las carreteras, a llenar de gente y de mucha basura las playas, las montañas, los valles, los llanos, cualquier hueco es bueno, pero eso sí, ni de broma la casa.
Se pasan el año, por cierto los pocos días de trabajo que quedan al final, quejándose de todo y si no tienen de que quejarse, pues lo inventan... ”¿viste?, eliminaron al Caracas de la Copa Libertadores”, “¿te fijaste?, al Carlos Baute lo invitaron a la recepción de la boda Real”. “¿leíste lo último de Alicia Machado en Twitter!?”, así se pasa el tiempo en puras pendejadas (perdón por el término, pero se cansa uno, pues).
Como todos los años aparecen los carteles en los terminales: “no hay boletos”, aquellos que no planificaron con antelación, les toca aventurarse a los distintos terminales a luchar por un pasaje “pa ver a maita”. Lo cierto de todo es que los días feriados, como la Semana Santa, que de Santa ya no le queda nada, se convierten en el elixir ideal para aplicar las medidas y tomar las decisiones que sean necesarias para seguir llevando la ruta que el país está llevando.
Ojo y no sólo es el Gobierno Revolucionario messmo, sino también los empresarios, comerciantes, quienes aprovechan para “hacer sus ajustes” ¿o no es así? Donde te metas, todo es más caro, si lo consigues, todo es “ajustado” pero nunca a la baja, siempre al alza.
Gracias a Dios una minoría mantiene las costumbres y las tradiciones cristianas de buscar la unión, ratificar o buscar la Fe que se ha perdido. Asistir a las procesiones, ir a los templos, buscar dentro de ti mismo qué está pasando, si algo está pasando, en fin buscar la paz en la oración. No pretendo que quien me lea se de  golpes de pecho y ande arrodillado dándose latigazos, pues yo no soy así y tampoco pretendo serlo, para nada.
Pero digo yo, segunda reflexión, como está el mundo, ¿no sería interesante probar con la Fe, con la oración, con la búsqueda de Dios, tenga el color que tenga? no sé, digo yo. No digo que no viajen, háganlo, pero entonces no se quejen, no se quejen de los huecos en las carreteras, no se quejen de los precios donde van, no se quejen que al regreso aumentó la leche, el aceite, que regularon por seis meses más el precio de los alquileres. No se quejen que la supuesta Mesa de Unidad, dizque, Democrática, decidió por ustedes mientras estaban en la playa, o en el campo, o en los llanos o en las montañas.
Pregunto yo ¿no podemos dejar un año de hacer eso y quedarnos trabajando todos para hacer lo que tengamos que hacer por el país?
Si no se puede, está bien, que les vaya excelente en las 5 horas de cola para ir de Caracas a La Guaira, que les vaya excelente sorteando los huecos en las carreteras,  les alcancen  los cobres (como se llama al dinero en la República Independiente del Zulia) en la playa, en los llanos, en las montañas, que no se contagien con el AH1N1 y que Dios lo devuelva con bien a sus hogares para que el lunes, después de la Semana Non Santa, si no se les ocurre extender “el puente”, lleguen con ganas de hacer algo por ustedes y por el país y tengan el arrojo suficiente para caer en cuenta de todos los cambios que, en sus muy merecidas vacaciones, han sido decretados desde una parte, mientras la otra sigue sacando cuentas de cuantos puestos van a tener el famoso Día D…por allí nos vemos.

viernes, 8 de abril de 2011

Coser los labios, gritar para adentro o el silencio de los inocentes

Nunca pensé que mantener al día un cosa como esta que llaman blogspot, fuese a resultar tan difícil y lo digo no por la parte tecnológica, que aunque lenta, la cosa va bien… por ahora; lo digo por la cantidad de cosas que se pelean dentro de mi cabeza, cosas que pretenden llegar vivas al corazón para luego de tratar de salir explotadas por los dedos sobre el teclado. ¡Dios que difícil!
Pero bueno vamos a intentar poner orden en la resaca etílica o como dirían muchos por allí…orden en la pea. Quería escribir de los muchachos que practicaron corte y costura con sus labios para que sus gritos se escucharan más duro, pero resulta que ya eso pasó y el zurcido visible tuvo resultados concretos, que no sé si será por el tiempo que tengo lejos de un pupitre como alumno, pero no termino de ver los resultados.
Esta huelga de hambre fue desestimada por la mayoría, mejor dicho por todos los seguidores del proceso mesmooooo, y fue apoyada por los seguidores de los que no siguen el proceso mesmoooo.  La huelga dio para todo, hasta para un debate sin debate, dio para que saltara a la palestra una nueva camada de dirigentes estudiantiles, aunque algunos aún no se sabe dónde estudian, pone la cosa de cara al 2012 muy interesante. Por qué? Bueno facilito pues: en manos de la dirigencia estudiantil, de ambos bandos, está garantizada la convocatoria para ejercer el derecho al voto...o no?
En los juveniles hombros de esos muchachos, insisto que de ambos lados, estará otra vez la responsabilidad, tamaña responsabilidad, de poner orden en la pea. Si creen que me equivoco, revisen cuántos de estos muchachos, seguidores de lo que sea política hoy en día, están ocupando un puesto en nuestra Asamblea Nacional. Ellos, mesmooos o no, han sabido buscar en nuestras casas de estudio a sus seguidores y los han puesto de carne de cañon, perdón, de líderes de los procesos de los últimos tiempos cuyos resultados, insisto, aún no tengo claro si fueron victoria o derrota para alguien.
Lo cierto es que lo que se inició como un juego de muchachos aún está por comenzar, pues como dije antes, no veo claro si fue victoria o derrota para alguien. No es pesimismo ni nada por el estilo, es que no he visto el primer aviso concreto que diga que ya las universidades recibieron el presupuesto justo, no he visto el anuncio de bienvenida a mejores condiciones económicas para los becarios, ojo recibidas pues se anunció hasta unas listas que muchos aspiran no se conviertan en la famosa lista aquella que ustedes saben.
Se ha vuelto de moda coser y zurcir labios para que los gritos se escuchen más alto. De verdad que esto, desde el punto de vista comunicacional, me va costar explicárselo a mis alumnos de Teoría de la Comunicación y no se diga de los de Edición y Estilo II en la Universidad Santa María. Decirles que se cosieron la boca y consiguieron lo que querían, en serio, me resulta muy difícil, pues debería ser todo lo contrario, aunque no recomendable, mientras más eleves tu voz, ella será escuchada y a menos que lo que tengas frente sean sordos, o se hagan, debes tener una respuesta.
Bueno, una vez más, allí están los muchachos, viendo todo desde las barreras, seguro retomando fuerzas para en cualquier momento defender su causa, sea esta del color que sea. Es interesante como nuestros jóvenes hoy en día están jugando un papel fundamental en el camino de esta historia, ojo y quiero que quede claro, no estoy hablando, mejor dicho escribiendo, de los huelguistas o de los opositores a los huelguistas, estoy hablando de los jóvenes. Esos muchachos que con todo y sus pintas han sido capaces de armar un discurso (algunos calcado) para defender lo que ellos creen, es su verdad.
Es interesante observar todo este movimiento de sangre joven “buscando espacios para el debate”, mientras que los adultos (por decir de los que ya no son jóvenes hace rato) siguen deshojando la margarita sin tomar en cuenta los intereses del colectivo, sino los individuales. Por allí vemos dirigentes políticos que lejos de estar empantunflados en casita, están recorriendo el país ofreciéndose como la alternativa para el futuro, cuando hace rato y gracias a ellos, un poco menos adultos, es que estamos como estamos.
Es más interesante como hay un grupo de jóvenes que tienen claro que  todo está claro y no se discute nada, pues todo está dicho. De ese lado, que por cierto aún no entiendo si es a la derecha capitalista o es a la izquierda capitalista (concepto que ha tomado fuerza de un tiempo acá), la orden es defender, defender, defender y seguir defendiendo, qué no sé, pero hay que defender y punto.
En manos de nuestros jóvenes, bueno los que no se vayan a la playa, a la disco, a la montaña o anden en el care e libro todo el día, está el futuro de la Patria, o del País, como lo quieran llamar, pues muchos tenemos la esperanza que esos que andan pregonando ser la mejor alternativa para nuestra Venezuela, tomen conciencia de dejar las cosas como están o de asumir su anhelado retiro para dar paso a un nuevo liderazgo que asuma el reto del futuro que mientras más esperamos, más rápido nos alcanza y más en la retaguardia nos dejará.
Lo cierto de todo, como lo veo, es que en manos de los jóvenes vuelve a estar el futuro del país, pero lo más curioso es que ellos son los que se cosen los labios, ellos son los que pasan hambre o buscan hacer parrillas frente a los que pasan hambre y a la hora de las decisiones, a la hora de la chiquita, ellos no son tomados en cuenta y por qué, pues porque hay muchos que siguen pensando que todo lo que hacen, sin importar el color, son cosas de muchachos …por allí nos vemos.

sábado, 19 de marzo de 2011

El amor tiene un límite, cuando la paciencia se va

Hablar, escribir, escuchar y pensar en el amor debe ser suficiente motivo para continuar viviendo a pesar de los altibajos que se tengan en la vida. El amor debe ser el motivo para seguir luchando en esta batalla que se llama vida y aunque “batalla” suene a un término bélico, viene siendo lo mismo que “lucha”, así que como quieran llamarlo, amor es amor y punto.
Hemos escuchando tanto del amor, que a veces ni nos importa qué es exactamente, ni si se toca, se ve o se huele. A lo largo de nuestra vida hemos escuchado que si el amor es esto, que si el amor es aquello, que pocas veces nos sentamos a pensar con profundidad sobre el amor, pues para muchos es tan obvio que piensan que es innecesario pensar con qué se come el amor.
Algunos han escuchado aquel tema (aunque no les guste el reggaetón) del puertorriqueño Tito “El Bambino” que dice algo así como “el amor es pureza, siempre si es que a alguien tu amas, el amor te atrapa y ya nunca escaparás y sólo tienes que aprender a amar”. No lo nieguen pero esta letra, a pesar de ser tema de “perreo” tiene un sentido especial y aunque les guste o no el “perreo”, no me vengan a decir que nunca se han enamorado.
En fin, el amor es así tan etéreo que si nos ponemos a escribir sobre él, pasaremos días, horas, meses y quien sabe cuánto tiempo tratando algo que los seres humanos hemos resumido en un TE QUIERO y algunos hasta van más allá al decir un…TE AMO.
Hasta aquí seguro estarán pensando que estoy hablando de mi esposa, de mis hijos, de mis amigos (pocos, pero importantes) o simplemente pensarán “nada, se metió a cursi”. Pues nada de eso, estas líneas son para la selección nacional de mayores de fútbol de nuestro país, mejor conocida y reconocida entre la gente como la Vinotinto.
Desde que el Profesor Richard Páez Monzón tomó las riendas de aquella cenicienta, con la que muy pocos se identificaban, el sentimiento hacia el fútbol de nuestro país fue cambiando. De 20 o 25 se fue subiendo a varios, a cientos, a doscientos, a trescientos, a quinientos, a miles y hasta millones, que gritaban cada gol que se hacía y lloraban los tantos que nos hacían (nos hacían, fíjense como cambió la cosa).
Sin dejar de admirar a Brasil, Argentina, Uruguay (los duros en eso de patear un balón) fuimos testigos de sentimientos encontrados de jóvenes en todo el país con la bandera pintada en la cara de Brasil, para poner un ejemplo, pero ahora con la casaca Vinotinto puesta. Los muchachos del Profe Richard, que no los voy a nombrar para no dejar a ninguno fuera, se convirtieron hasta en modelos de comerciales de televisión, llegaron los grandes patrocinantes, llegaron hasta los revendedores cuando los partidos se disputaban en casa y llegó la buena racha. Dos veces estuvimos a punto de ir a un mundial de la FIFA y no se pudo, pero seguíamos siendo amantes (por aquí viene lo del amor) de la Vinotinto.
Imagínense ustedes que durante muchos años sufrí aversión por esta disciplina deportiva, gracias a que mis hoy queridos hermanos del Colegio La Salle de Tienda Honda y en mi visita fugaz en el Colegio Salesiano que me obligaban a jugarlo, desapareció. Debo reconocer que lo mío, desde que salí de la Maternidad Santa Ana hace unos 46 años, ha sido el béisbol, y a pesar de esto también comencé a amar el fútbol.
Este amor es tan grande que hoy le doy gracias a Dios porque formé parte del Comité Organizador Nacional de la Copa América que se jugó en nuestro país y entre otras cosas, viajé hasta Maracaibo 800 Km por carretera, a ver un partido de semifinales entre Brasil y Uruguay en el mítico “Pachencho” Romero, con victoria para los primeros en la tanda de penales 5 por 4 y al finalizar, emprender regreso por la misma vía a Caracas, “si eso no es amor, como se puede llamar” (recordando a Fernandito Villalona).
Ese amor, gracias al Profe Richard, se extendió al fútbol nacional al punto de ir a partidos del hoy casi extinto Unión Atlético Maracaibo, del rojo Caracas Fútbol Club, del Táchira y del equipo en segunda división de mi amada Universidad Central de Venezuela.  Veo con mucha tristeza lo que está viviendo el Estudiantes de Mérida o el Unión Atlético Maracaibo, que luego de ser una referencia, hoy es un recuerdo.
Es lamentable ver como el “Pachencho” hoy lo han olvidado para un partido de nuestra Vinotinto, cuando no hace nada hasta fue conocido como la “Casa de la Vinotinto”, y lo peor de todo, estar viendo como nuestra Vinotinto retomó el camino de “jugar como nunca para perder como siempre”.
He tratado de mantenerme al margen en esta nueva era del Profesor César Farías, y lo digo con toda responsabilidad y con mucho orgullo, por considerarme amigo del Prof. Richard. No sé si yo esté en su lista, pero yo a él sí lo tengo en la mia, pues en su era hasta tuve el honor de compartir la mesa, no solo con él, sino con su señora esposa y ojo no cuando estaba ganando, no, justo cuando estaba tratando de iniciar su Proyecto Vinotinto.
Estoy  hablando de las eliminatorias del año 2000 para el Mundial Japón-Corea 2002, pasando por las de Alemania 2006 y hasta nuestra Copa América en 2007, es decir, “ósea” (como dicen los adolescentes, bueno las mías pues) hace 11 años.
Me he mantenido públicamente al margen, pues me cuesta ser objetivo como periodista, por todo lo que les comenté antes. Pero ya me cansé, me cansé de ver como un trabajo que se había hecho y que había dado frutos, no sólo en lo futbolístico, sino en el país, se esté perdiendo y todo por lo que veo… es arrogancia pura.
Con todo respeto señor Farías, me cansé. No vayamos muy lejos, vamos al último partido con la selección Argentina, por Dios ¿qué fue eso?, si bien es cierto que seguimos teniendo jugadores con mucho talento, ¿cómo es posible que se vaya a un partido, por más amistoso que sea, sin la preparación necesaria, sin un esquema de juego definido?, por Dios, ¿cómo es posible?
Mi amor por la Vinotinto se está agotando, y ojo no es por las derrotas, no señor, no es por eso, es por sentir que el trabajo que se hizo en 11 largos años, se ha perdido. Se siente el abandono al amor por la Vinotinto, quizás no del pueblo, no, de eso estoy seguro. El amor se ha perdido desde su banquillo, la arrogancia que se le ve a usted está arrastrando a todo un pueblo.
Seguro usted dirá que está experimentando, que en las eliminatorias y en la Copa América de Argentina, a sólo dos meses, será otra cosa, quizás sea verdad, y ojalá así sea. Señor Farías, no le voy decir Profesor por ahora, mi corazón me está reclamando pues mi amor por la Vinotinto debe ser incondicional y está bajando su intensidad,  todo gracias a usted.
Nadie quiere a los perdedores y a pesar de no haberse cumplido el sueño de estar en un Mundial de la FIFA, hubo señas con los muchachos de la Sub20 al viajar a Egipto. Seguimos aportando jugadores a las mejores ligas del mundo. Algunos ya corridos en canchas propias y extrañas han retomado sus carreras y deberían ser tomados en cuenta, pero no, usted simplemente sigue experimentando.
Ojalá me trague mis palabras de hoy y se cumpla el sueño del Mundial, que será aquí al lado, aquí mismo, en Brasil, ojalá el sueño de Cuartos de Final en la Copa América y el sueño de retomar el camino del triunfo que un día nos enseñó el Profe Richard, se cumpla. No hay que desmeritar el triunfo de Argentina, pero ¿cómo es posible que con un “vente tú” nos haya dado ese baile? ¡Señor por favor!
El amor si no se cultiva, se acaba. En estos momentos señor Farías tengo que decirle que el amor no debería tener un límite y usted no es quien para que los venezolanos nos pongamos límites a la hora de amar; el límite lo tiene la paciencia, y como a mí ya se me acabó con su planteamiento táctico, le digo que el amor tiene un límite, no por la Vinotinto, sino por usted como Director Técnico de nuestra amada Vinotinto…por allí nos vemos

sábado, 12 de marzo de 2011

Prohibamos el 8 de marzo o el bendito Día de la Mujer

Que bueno que en Venezuela y el mundo siempre pasan cosas, buenas y malas, pero al fin y al cabo son cosas. Seguro algunos de los que me siguen estarán esperando que diga y opine de algunas de esas cosas que pasan todos los días por esas calles de Dios. Pero hoy no tengo ganas de escribir de nada del mundo, mejor dicho, del mundo exterior, hoy quiero compartir contigo que me lees y a quien doy las gracias, algunas reflexiones sobre la vida.
Lo primero que me provoca, es escribir sobre la manía de celebrarlo todo y dejar para la fecha en cuestión, los reconocimientos, homenajes, discursos, tarjetas, flores, regalos, en fin, dejar solo para un día lo que sería mejor hacer todos los días. Algunos me criticaron cuando lance o alce mi voz contra la celebración del Día de los Enamorados, incluso alguien lo llegó a comparar con la celebración del cumpleaños. Respeto esa posición, pero seguiré empeñado en decir que resulta más barato y hasta mejor, decir un TE AMO bien sentido todos los días, que esperar cada 14 de febrero para recordar que tienes a alguien a quien decirle que lo o la amas.
Todo este cuento lo traigo a colación por otra de esas tantas fechas que aparecen en rojo en los calendarios, esta vez, el bendito Día de la Mujer. A alguien le provocó que el 8 de marzo, con disfraz incluido (este año coincidió con el Carnaval), se celebraría el Día de la Mujer. Vuelvo yo:  es que acaso ese ser tan importante, el que no lo crea así que lance la primera estupidez, tiene que esperar cada 8 de marzo para recordarle al mundo que es Mujer?
Mientras que llega el 8 de marzo, siguen aumentando las cifras de violencia contra ellas, física, verbal y psicológica; siguen las cifras sobre la diferencia en los porcentajes de contratación en el mercado laboral entre las mujeres y los hombres; y sigo escuchando por allí lo que dicen algunos cerebros brillantes: “contrato hombres pues ellos no salen preñados” y prefieren darle trabajo a un tipo, no lo puedo llamar hombre, que llegue tarde todos los días, los viernes con resaca, que haga el trabajo mal, pero eso sí “no sale preñado”.
Pero no quiero perder espacio hablando de cosas malas que afectan a las mujeres, visto estos hechos por un hombre. Quiero hablar o mejor dicho escribir, de lo bueno que significa salir de una mujer, crecer entre mujeres, perder a una mujer, ganar a una mujer, amar a una mujer y como seres humanos a veces hasta llegar a odiar a una mujer. Son tan grandes ustedes mujeres que son capaces de despertar todos esos sentimientos. Ustedes son tan grandes, que aún cuando ya no están y pasan a otro plano, una lágrima es capaz de escaparse al recordar cuando nos tomaban la temperatura en plena madrugada en medio de alguna enfermedad.
Ustedes son tan grandes que son capaces de ser madres, novias, esposas, amantes, amigas, maestras y hasta de hacer las mejores hallacas en navidad. Son tan grandes que sufren cambios en su cuerpo para traer nuevas generaciones a esta tierra, son capaces de dar su vida por esos seres que se conocen como hijos. Son tan grandes que son capaces de darle 48 horas a un mismo día tomando todas las acciones necesarias para garantizar la felicidad de los que la rodean y además estar de punta en blanco para enfrentar la vida.
Seguiré insistiendo y me niego a esperar cada 8 de marzo para reconocer lo grande que son las mujeres, es más, son tan grandes que hasta muchos que nacen hombres con el pasar de los años se dan cuentan que nacieron en un cuerpo equivocado y hacen lo que sean para tratar de llegar a ser mujer.
Estas líneas que hoy lees me provocaron dedicarlas a la Mujer (sí, con mayúscula) pues desde que abrí los ojos por primera vez en mi vida, por cierto hace casi 46 años, he estado rodeado de Mujeres; por supuesto mi mamá, de ella salí y luego mi Leya (así le decía a mi abuela paterna) que con el pasar de las horas, los minutos, los segundos, los meses, los años, se convirtió en mi Mamá con todas las de la ley y hoy a 28 años de su viaje, aún la extraño y la lloro como si fuera ayer que se me fue.
Mi Leya tuvo sus aliadas incondicionales, mi Tivón (Carmén Elena) y mi Tía Morocha (María Teresa) que hasta hace pocas horas se peleaban por llevarme el almuerzo hasta mi trabajo, sin importar la cola, la lluvia, manifestaciones y cuanto obstáculo encuentren en el camino, para que coma la delicias de la casa que he comido desde que nací.
De ellas podría hablar horas, pero eso de las cadenas se lo dejo a otros, yo solo les voy a comentar que ellas, mis tías, han sido, son y serán laaaaasss Mujeres que desde pequeño me han enseñado el valor de las Mujeres a quienes les dedico estas líneas escritas sin necesidad de que sea 8 de marzo.
No puede faltar en este humilde tributo, Aura (la esposa de mi papá, con quien vivo desde hace 35 largos años), a ella le tengo que agradecer el ponerme en el camino de este “el mejor oficio del mundo”, pues a los 8 años nos llevó a un plan vacacional donde vi prácticas de radio, teatro y por primera vez escribí un artículo de prensa.
En lo profesional he tenido el orgullo de compartir con muchas mujeres, y de cada una de ellas he aprendido y he adquirido las herramientas de lo que hoy hago y que ahora comparto con ustedes. No las voy a nombrar, pues corro el riesgo de dejar a alguna fuera y eso no es justo. Lo que les puedo asegurar es que todas han sido “palo de Mujeres” y se los quiero agradecer desde esta trinchera que la tecnología nos permite.
No puedo dejar de mencionar a las Mujeres con las que he recorrido parte de este camino que a muchos les da por llamar vida. A ellas tampoco las voy a mencionar, no por el riesgo que les mencioné antes, sino por caballerosidad y mucho respeto. Han sido altas y bajas, dimes y diretes, alejamientos, reconciliaciones, olvidos, reencuentros, desencuentros y hasta peleas por así decirlo, pero debo agradecer lo vivido, pues todo ha sido recogido en el disco duro del alma para construir lo que hoy he construido. Son 3 hermosos hijos, por los que todos los días pido a Dios, para que los cuide y me de vida para verlos crecer como Mujeres y un hombre de bien.
En fin, todo esto que hoy les cuento no es por el Día de la Mujer, no. Es porque gracias a una Mujer, mi vida está a punto de dar un giro y de emprender un camino que desde aquí se ve iluminado, se ve amplio en el horizonte, se ve despejado para que todo salga bien. Un camino que ha estado marcado por señales de Dios y por bendiciones de muchas personas que estoy seguro de corazón, quieren el bien para ambos.
Pronto estaré en otra ciudad, con otra gente, otras costumbres, con más calor del habitual, con las maletas llenas de ganas de hacer las cosas bien y muchos planes, por supuesto, con ELLA, quien después de tantos años, de tantas despedidas y regresos y de locuras con mi autoría, quiso esperar el tiempo justo para que hoy seamos un nosotros.
ELLA que siempre ha estado allí, en las buenas, en las no tan buenas, en las malas y ahora otra vez en las buenas, esa “palo de Mujer” que hoy es mi Esposa, irreverente como yo, y que lleva por nombre Marcia Chiquinquirá, ha sido una las principales inspiraciones para estas líneas, pues está de acuerdo que para ser MUJER y reafirmarlo todo los días, no es necesario esperar el 8 de marzo de cada año, sino darle gracias a Dios por la fuerza y por poder vestirse con las mejores galas que tenga la vida para ser amiga, hermana, madre, esposa, amante, compañera, hermana, hija y tantas cosas que aguante ese cuerpito todo los días…por allí nos vemos.

martes, 1 de marzo de 2011

Los muchachos y algo de lo que no quiero hablar

Por allí me han dicho que diga algo sobre “la victoria de los jóvenes en huelga de hambre”. Creo de corazón que aún no es tiempo. Si bien es cierto que “por ahora los objetivos sí se cumplieron”, aún creo que faltan cosas por hacerse o por cumplirse, todo depende del cristal con que se mire.

Para mi, lo que ha quedado demostrado es que los intereses colectivos ganan siempre, o casi siempre, sobre los intereses individuales, y eso aún hay algunos, que no se han dado cuenta o mejor dicho, no se quieren dar cuenta. Los muchachos se lanzaron una gandhiana y representantes del Gobierno fueron, se sentaron y actuaron, que bueno todo ¿verdad?.

Esta acción de los muchachos generó acciones políticas interesantes, pero tan interesantes son, que no quiero hablar de ello…por ahora. No quiero hablar de ello, pues algunos están celebrando la victoria que aún no tengo claro de quién fue. Sí, como lo lees si llegaste hasta esta línea, no lo veo claro. Es verdad, los muchachos ya no están a dieta obligada por la conciencia, pero siguen algunos presos y sigue sin venir el señor que no quiero nombrar, pero que nos hace confundir con su apellido.

Si hubo victoria, ¿alguien me puede explicar la razón por lo que algunos se debaten entre realizar una primarias o unas secundarias o unas terciarias, mientras que en la otra esquina ya está claro quién es el candidato y si alguien tiene duda revise YouTube  y verá?.

Si hubo victoria, ¿por qué siguen algunos dejando en manos de los muchachos la tarea de ejercer oposición? Ellos, los muchachos, han dado muestra de que cuando han asumido un verdadero liderazgo ponen a temblar a más de un curtido en lides políticas y si no es así, díganme ¿dónde están en este momento los bisoños Robert Serra y Ricardo Sánchez?, por nombrar los más emblemáticos.

Seguramente al llegar a esta línea, estarás molesto o molesta conmigo, pues no fijo una posición ni a favor ni en contra de nadie. Dirás “¿qué está pasaaando?”

Está pasando que no quiero hablar de ese hecho, pues no veo claras las cosas “por ahora”. Aún no tengo claro si “por ahora los objetivos fueron cumplidos”. Veo humildemente que hubo alguien que realizó una jugada maestra y veo una esquina que se escuda bajo la “valiente posición de los jóvenes” y no veo que haga nada, de verdad, no veo nada claro “por ahora”.

Les confieso que esta nueva entrega fue la que más me ha costado, pues seguramente el que llegue hasta aquí y que me haya aplaudido por las entregas anteriores, me estará odiando pues se supone que todos debemos inclinarnos a favor de una de las partes involucradas, asumiendo como suyo el “por ahora los objetivos se cumplieron”. Por eso insisto, en lo que dije al principio...no quiero hablar de eso…”por ahora”.

Resulta cómico o irónico que ambas esquinas se adjudiquen la “victoria”, pero mientras ambas celebran, Miguelito Cabrera debutó en el Spring training; Salomón Rondón sigue haciendo su propia historia en el fútbol de España; Jonathan Vega, luego de su eufórico triunfo en la PGA, anda luchando para soportar la presión y seguir entre los primeros en ingresos de tan exigente disciplina deportiva como es el golf.

También, Cocodrilos de Caracas debutó barriendo a Gigantes de Guayana en una inauguración digna de la NBA y donde para mí, hay que destacar es el debut de nuestro primer jugador NBA, Carl Herrera Allen, como director técnico de un conjunto de baloncesto profesional (Gigantes). La Liga de Béisbol Profesional de Venezuela sigue sin saber el destino de sus dólares, “Aguacerito” cayó por nocaut en Las Vegas…aaahhh y Gadafi sigue en Libia…por allí nos vemos.